Roscón de Reyes

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Sobre este proyecto

roscón de reyes

Nuestro roscón de Reyes lleva huevos, harina de fuerza preferiblemente, mantequilla, azúcar (ecológico en nuestro caso), levadura fresca, ron añejo, ralladura de limón y naranja y por supuesto agua de azahar. Por encima ponemos almendras en granillo y opcionalmente frutas escarchadas. Nuestras sorpresas son de cerámica. Si os gusta el roscón de Reyes de verdad, nuestro roscón os va a encantar. No lo rellenamos de ningún tipo de natas o cremas de chocolate porque si el roscón de Reyes está bueno y es tierno, no le hace falta ningún aderezo más.

La fruta escarchada es opcional . Puede ser de 500 gramos y de 800 gramos (25€) y de un kilo (30€). Pide tu roscón de Reyes llamando al teléfono que aparece arriba de la página.

18€/500 g

Si estáis pensando en hacer Roscón de Reyes en casa, los tiempos de leudados son muy importantes y, que no os dé miedo que vuestro roscón repose la masa horas largas (en ese caso a la nevera), el roscón de Reyes se hinchará y os quedará riquísimo.

El roscón, este rico dulce que se convierte en el protagonista indiscutible de la sobremesa el día 6 de enero (en algunos hogares se tiene la costumbre de comer el roscón de Reyes el día 5 por la tarde, en la víspera del día de Reyes), nada tiene que ver en sus orígenes con el nacimiento de Jesús y la llegada de los Reyes Magos al Portal de Belén.

Para encontrar el verdadero origen del roscón de Reyes viajamos hasta el siglo II a.C., en el que a mediados del mes de diciembre, tras la finalización de los trabajos en el campo y a lo largo de una semana, se realizaban unas celebraciones conocidas como ‘las Saturnales’ romanas (en homenaje a Saturno,  dios de la agricultura y las cosechas) en las que se festejaba la finalización del periodo más oscuro del año y el inicio de la luz; hemos de tener en cuenta que en aquella época el año no acababa en diciembre, sino que se alargaba hasta finalizar el mes de febrero.

Las Saturnales era un periodo de fiesta en el que los esclavos estaban excusados de cualquier trabajo y pasaban esos días de una manera divertida y licenciosa.  Entre las viandas que se preparaban para tal celebración se realizaba una torta a base de miel y en la que se le introducía algunos frutos secos, dátiles e higos. Este postre se convirtió en uno de los más populares durante la celebración también llamada la ‘fiesta de los esclavos’.

En el siglo II d.C se introdujo el haba, considerada como símbolo próspero y de fertilidad, por lo que a aquel que se encontraba en su porción de torta con esta legumbre se le auguraba prosperidad durante el resto de año.

Tras finalizar la persecución a los cristianos e imponerse esta religión como la oficial en el Imperio Romano, las celebraciones paganas, como las Saturnales, fueron desapareciendo, pero algunas costumbres como la de la torta que contenía un haba y que con los años había ido adquiriendo la forma de roscón persistieron.

El roscón que se hace en España  tiene forma de rosca, más o menos imitando  una corona real, cubierto de frutas escarchadas, que semejan las joyas de la corona, y lleva escondida en su interior una sorpresita, a veces de gran lujo y valor. La tradición dice que quien la encontraba tenía que pagar el roscón de Reyes. Curiosamente este dulce es conocido en la cocina portuguesa  como “Bolo de Rei”, aunque no consta de los mismos  ingredientes. La receta del roscón de Reyes es antigua en el mediterráneo y también se encuentran dulces semejantes en la Provenza francesa.  El rey francés Luis XV quedó encantado con el roscón y se dedicaría a propagarlo, con una moneda en su interior como sorpresa, entre la aristocracia francesa y europea. Así fue como llegaría a España el roscón, de manos de la Casa de los Borbones, donde recibió una excelente acogida. Pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano, siendo Madrid y Sevilla importantes baluartes de esta obra maestra de la repostería. Es costumbre en muchos de aquellos países merendar el Roscón de Reyes con chocolate.

Actualmente, el haba tradicional del roscón va siendo sustituida por otro tipo de regalos, llamados sorpresas. Por cuestiones higiénicas, estas sorpresas  deben ir en envoltorio protector y aislante. Originalmente, la sorpresa se hacía de porcelana o cerámica, actualmente hay quien las pone de de plástico resistente al calor. Se cree que la sorpresa representa al Niño Jesús, que tuvo que ser escondido y protegido en los días de su Nacimiento.  En algunos lugares se incluyen dos sorpresas en el roscón: el haba y una figurita.

 

Muchos datos han sido extraidos de http://www.mantecadasposadas.com/historia.htm y http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-del-tradicional-roscon-de-reyes/